En Florencia todo el mundo sabe donde está enterrado Galileo Galilei. Sus restos mortales descansan en una cripta en el interior de la famosa Basílica de la Santa Cruz, la principal iglesia franciscana de la ciudad. Este científico nacido en el siglo XVI comparte este espacio con varios de sus ilustres colegas italianos, como Miguel Ángel, Maquiavelo, el poeta Foscolo, el filósofo Gentille y el compositor Rossini.

Los dedos amputados a Galileo

Dedo perdido de Galileo, encontrado al fin. Crédito de la imagen: artscatter.com

Cuando Galileo murió en 1642, el Gran Duque de Toscana quería enterrarlo en este mismo lugar junto a las tumbas de su padre y otros ancestros, sin embargo debido a que Galileo fue declarado hereje, enemigo de la iglesia, tuvo que cambiar de planes y fue enterrado en su lugar en una pequeña habitación contigua a la capilla de los novicios.

Después de su muerte el caso Galileo fue olvidado en gran medida, hasta cuarenta y cinco años más tarde, cuando un inglés llamado Isaac Newton publicó un revolucionario y trascendental libro,  “Principios matemáticos de filosofía natural”, donde sentó las bases de la física moderna. Con la ley de la gravitación universal y las leyes del movimiento, Newton demostró que la tierra gira alrededor del sol y no al revés y que Galileo siempre tuvo razón. En 1718, la Iglesia rectificó su error y levantó la prohibición que pesaba sobre las obras de Galileo, y en 1737, su cuerpo fue exhumado y vuelto a enterrar en el cuerpo principal de la basílica.

Los dedos amputados a Galileo
Crédito de la imagen: Oliver Quinlan / Flickr

Sin embargo, antes del segundo entierro de Galileo, algunos de sus mórbidos admiradores, buscando mantener algunos recuerdos del insigne científico, desmembraron parcialmente al pobre italiano y cogieron tres dedos de su mano, un diente y una vértebra. La vértebra fue a parar la Universidad de Padua, donde Galileo enseñó durante muchos años, mientras que el diente, y los dedos fueron pasando de mano en mano hasta que desaparecieron en 1905.

Más de un siglo después, los dedos y el diente aparecieron misteriosamente en una subasta celebrada en 2009, junto con otras reliquias religiosas contenidas en una caja de madera del siglo XVII. Los objetos se vendían como no identificados y Alberto Bruschi, un reconocido coleccionista de arte de Florencia, compró la colección sin saber lo que eran.

Los dedos amputados a Galileo
La tumba de Galileo en la basílica de la Santa Cruz. Crédito de la imagen: Anna Fox / Flickr
Cuando el señor Bruschi y su hija se dieron cuenta de que la caja de madera estaba rematada con el busto de Galileo, y se enteraron de que se había despojado de algunas partes el cuerpo del científico en su segundo entierro, se pusieron en contacto con el museo. Los ensayos y estudios posteriores confirmaron que habían encontrado los restos perdidos de Galileo.

Hoy en día los visitantes al Museo Galileo, situado a poca distancia de la tumba de Galileo en la basílica de la Santa Cruz, pueden ver su dedo medio marchito dentro de un adornado huevo de pascua. El museo también contiene muchos artefactos del científico como dos telescopios, termómetros, y una extraordinaria colección de globos terrestres y celestes.

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