Cuando la Segunda Guerra Mundial llegaba a su fin, cinco días después de que Hitler se suicidara en su búnker de Berlín, tuvo lugar una de las batallas más extrañas de la Segunda Guerra Mundial en un castillo del siglo XIX en los Alpes austriacos. 
En el castillo Itter, situado en una colina cerca del pueblo de Itter, había algunas personalidades francesas muy importantes cautivas a manos de las SS. Cuando los soldados SS huyeron del castillo los prisioneros tomaron las armas y lucharon codo con codo con tropas estadounidenses y alemanes contra los nazis. 
La batalla del castillo de Itter fue la única batalla de la Segunda Guerra Mundial donde las fuerzas aliadas lucharon junto a tropas alemanas.
La batalla del castillo Itter

Tras la anexión alemana de Austria a finales de 1940, el castillo de Itter fue expropiado y por orden de Heinrich Himmler se convirtió en una prisión donde fueron encarcelados varios presos de alto perfil y personalidades de diversos campos, entre ellos el ex presidente francés Albert Lebrun, los ex primeros ministros Paul Reynaud y Edouard Daladier, generales como Maxime Weygand y Maurice Gamelin, y una renombrada estrella del tenis, Jean Borotra, entre otros.

La historia de la batalla comienza el 4 de mayo de 1945, cuando tres tanques Sherman bajo las órdenes del teniente Jack Lee Jr. se dirigen al castillo con la intención de rescatar a sus prisioneros. Mientras tanto, el comandante alemán Josef Gangl, al mando de una unidad de soldados de la Wehrmacht, y futuro desertor, hacía planes similares. Gangl tenía previsto entregarse a las fuerzas estadounidenses y decidió que ayudar a liberar a los prisioneros franceses le vendría bien en su hoja de servicios. Así, agitando una gran bandera blanca, Gangl se acercó el teniente y se entregó. Le manifestó al teniente su disposición a luchar contra los nazis y el oficial norteamericano decidió contar con él y sus hombres en la misión de rescate.

La batalla del castillo Itter

El castillo estaba fuertemente protegido por miembros de la 17.ª División de Granaderos Panzer de las Waffen-SS pero ante la inminente llegada de las tropas estadounidenses y la amenaza de la resistencia, uno de cuyos líderes había escapado, la guarnición del castillo huyó. Los prisioneros franceses, ya sin la presencia de la SS, se equiparon con las armas que los alemanes habían abandonado y recibieron a los tres tanques Sherman y a los soldados alemanes que iba a rescatarlos.

La madrugada del 5 de mayo los nazis volvieron para intentar apoderarse de nuevo del castillo. El teniente Lee junto con los soldados alemanes antinazis y los presos franceses se defendieron. Sus fuerzas estaban formadas por solo catorce soldados estadounidenses, dos tanques Sherman, un Volkswagen Kübelwagen y un camión que transportaba a diez soldados alemanes. 

Esta extraña alianza logró resistir hasta que llegaron refuerzos, el 142.ª Regimiento de Infantería estadounidense, que derrotó a las SS. El comandante alemán Josef Gangl murió durante la batalla, víctima de un francotirador. 


La batalla del castillo Itter

Fue la única batalla de la historia donde estadounidenses, franceses y alemanes combatieron juntos y además, defendiendo un castillo.

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